domingo, 3 de noviembre de 2013

ILÍADA: La Guerra de Troya

 ¿Existió realmente la bella Helena y el hermoso Paris? ¿Poseían Aquiles y Héctor tamaña heroicidad tal y como nos narra Homero en sus poemas épicos? ¿Se embarcaron mil naves desde Grecia hacia Troya con más de 50.000 guerreros? ¿Sucedió la mayor guerra escrita en los anales de la historia causada por el amor entre una reina espartana y un príncipe troyano?
Son éstas las preguntas que aún siguen suspendidas entre los grande interrogantes de la historia. Eratóstenes, matemático, astrónomo y geógrafo griego, fechó dicha guerra entre 1194 a.C. y 1184 a.C.; la Marmor Parium, o Crónica de Paros, una tabla cronólogica griega sobre los hechos históricos protagonizados por héroes y reyes griegos, entre el 1219 y el 1209 a.C.; y Heródoto, historiador griego, en el 1250 a.C. Lo que sí es seguro es que se produjo durante la civilización micénica, bajo el reinato de Agamenón, ya sea real o ficticia.
Esta guerra fue causada por el rapto de la famosa Helena de Troya a manos del príncipe troyano Paris (o Alejandro si se prefiere). Helena era esposa del rey Menelao de Esparta, hermano del rey Agamenón e hijo de Atreo, rey de Micenas. Paris era hijo de Príamo, rey de Troya, y hermano de Héctor, héroe y príncipe troyano. Helena y Paris se conocieron en la corte espartana, cuando el príncipe troyano gozaba de la hospitalidad del rey Menelao mientras celebraban la paz entre ambos territorios tras años de guerra. Y es que esta época estuvo marcada por el ferviente deseo del atrida Agamenón por doblegar todos los territorio de la Hélade bajo su poder. Como decía, los príncipes Héctor y Paris gozaban de la hospitalidad de Menelao. La hospitalidad, si ahora es importante, en la Antigüedad griega era sagrada. Tras la hospitalidad se creaba un pacto de hermandad entre ambos bandos o entre dos personas. Y Paris, al enamorarse y enamorar a Helena y por consiguiente llevársela a escondidas hacia Troya no solo quebrantó la sagrada hospitalidad, sino que insultó al rey Menelao y a toda Grecia. Así pues, el rey espartano pidió ayuda a su hermano Agamenón, quien como ya expliqué tenía bajo su poder a casi todos los territorios de Grecia, y juntos pusieron rumbo hacia Troya con mil naves, más de 50.000 guerreros y 46 héroes. Además, Agamenón convirtió esta guerra amorosa en una guerra política, con la que intentaría doblegar a la ciudad de Troya. Tal fue el tamaño y la importancia de esta guerra que su duración se alargó hasta los 10 años.
Homero, como otros muchos grande escritores griegos (véanse las obras trágicas de Esquilo, Sófocles y Eurípides), aprovechó tamaña guerra para escribir sus obras, los dos grandes poemas épicos de la Grecia clásica: la Ilíada y la Odisea. Sus protagonistas no son otros que los grandes héroes de la guerra y Homero, aunque en un primer momento en la Ilíada parece tomar partido a favor de los griegos (o aqueos), realmente mantiene una importante equidad entre ambos bandos.
La Ilíada consta de 24 cantos y narra el último año de la guerra, desde la cólera de Aquiles, producida por el secuestro de su esclava Briseida a manos del rey Agamenón, hasta la muerte y funerales de Héctor, principe de los troyanos (o teucros).
Quizás, los episodios más conocidos de la Guerra de Troya sean la toma de Ilión (nombre griego de Troya) con el caballo de madera y la muerte de Aquiles por una flecha en su talón. Sin embargo, estos hechos son conocidos por la segunda obra de Homero, la Odisea, y por las crónicas de la época. En la Ilíada, los episodios más destacados son la preciosa conversación de despedida entre Héctor y su esposa Andrómaca, la muerte de Patroclo, amado compañero de Aquiles, y la muerte de Héctor a manos de Aquiles, en venganza del asesinato de su amigo Patroclo a manos de aquél.
Héctor y su esposa Andrómaca despidiéndose junto a su hijo
 
En cuanto al nombre de la obra, decir que Ilíada significa poema de Ilión, como ya dije antes el nombre griego de la ciudadela de Troya.
Para leer esta obra os recomiendo la versión en prosa de Luís Segalá, más fácil de leer y de una gran belleza literaria.
 
 

Si sois más atrevidos y queréis leer la versión original en verso, os recomiendo, además de paciencia (y mucha), la versión de cátedra. Tiene los resúmenes de cada canto en la página en que empiezan, y anotaciones en el inferior de las páginas, todo ello para que resulte más fácil su lectura.

Como siempre haré una relación con el séptimo arte. En 2004, Wolfgang Petersen adaptó al mundo cinematográfico la gran guerra de los poemas homéricos. Pero querer representar 10 años de guerra en dos horas y media causa los fallos y el cambio del orden en los sucesos que se pueden apreciar en la película. Como forma de adentrarse en el mundo griego visualmente y tener una primera toma de contacto con la historia de la Guerra de Troya, no está mal. Pero no os creáis que sucedió en días (como da a entender la película), ni que el orden de los sucesos es el que se sucede en la versión cinematográfica, ni que, muchísimo menos, os va a salvar de leeros la obra ante un examen. Simplemente os ayudará, como ya he dicho, a tener una primera toma de contacto.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Cantar de Mio Cid

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, aclamado por musulmanes y cristianos, personaje épico e histórico, insigne en la Historia nacional y literaria de nuestro país.
El Cantar de Mio Cid es hoy el primer gran monumento literario estrictamente español. Como poema épico, ensalza las heroicidades del caballero medieval del siglo XII Ruy Díaz; como poema histórico, el cantar resulta ser una fuente clave de estudio de la Reconquista, recuerdo iniciada por Don Pelayo en la Batalla de Covadonga hacia el año 722 y finalizada en 1492 con la toma cristiana por los Reyes Católicos del Reino Nazarí de Granada.
Las azañas heroicas del Cid Ruy Díaz llegan a nosotros a través de un manuscrito del siglo XIV realizado a partir de otro fechado en 1207 y cuyo copista fue Per Abbat, que no significa que sea el autor, pues éste es desconocido. Se deduce la fecha de la publicación del manuscrito de Per Abbat en 1207 gracias al explicit del manuscrito llegad hasta nosotros, a cuya fecha habría que restarle 38 años (era hispánica):

Quien escrivió este libro de Dios paraíso, amen
Per Abbat le escrivió en el mes de mayo en era de mil e. CC XLV años
.

El manuscrito está formado por 3735 versos de extensión variable, divididos en dos hemistiquios cada uno de ellos, separados por cesura, y agrupados no en estrofas sino en tiradas, esto es un conjunto de versos con la misma rima asonante.
Del manuscrito se han perdido la primera hoja y dos del interior del códice, pero esta información se ha salvado gracias a las crónicas de la época.

 Primera hoja del manuscrito


El Cantar de Mio Cid, como señalaba anteriormente, narra las hazañas de este personaje medieval, pero caben distinciones entre el personaje épico y el personaje propiamente histórico. El poema comienza con la salida de Rodrigo de su ciudad de Vivar y termina con las segundas bodas de las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol. Solo en los últimos versos se hace una breve relación sobre la muerte del Campeador, pero sin especificar cómo fue ésta.
El poema se divide externamente en tres cantares:
  1.  El primero de ellos "Cantar del destierro", donde se muestra a un Cid triste y apesadumbrado pos haber sido desterrado de su tierra y haber dejado a su mujer y a sus hijas pequeñas en Cardeña. El cid paulatinamente intenta recobrar su honra y la confianza de su señor el rey Alfonso VI a través de los obsequios que le ofrece de su campaña militar.
  2. El segundo, "Cantar de las bodas del Cid". En este cantar el Cid recupera su honra con la conquista de Valencia y el casamiento de sus hijas con los Infantes de Carrión, tras haberse reunidos con ella y su esposa Jimena con el previo consentimiento del rey.
  3. Finalmente, "Cantar de la afrenta de Corpes". La desconfianza mostrada por el Cid hacia sus nuevos yernos en el segundo cantar deja de ser algo singular cuando los infantes demuestran su cobardía primero ante un león y luego en el campo de batalla. Sintiéndose estos humillados, deciden vengarse del Cid a través del maltrato y abandono de las hijas del Campeador en el robledal de Corpes. El cantar termina con las Cortes convocadas por el rey Alfonso VI a petición de Rodrigo, el duelo entre los Infantes de Carrión y los representantes de la causa del Cid, sus amigos, y los esponsales entre las hijas del Cid y los infantes de Navarra y Aragón.
 Doña Elvira y doña Sol en el robledal de Corpes
 
 
Tras haber explicado la estructura de este poema épico podemos decir que el tema principal de la obra es la difícil recuperación de la honra del Campeador, que una vez restaurada será mucho mayor que aquella antes de ser desterrado.
 
Os animo a todos que leáis esta obra viéndola no solo como un poema épico, sino como el cantar de gesta español por excelencia, la primera gran obra literaria nacional de nuestra tierra. Para ello os dejo tres ediciones distintas, según las preferencias del lector:
 
  1. Ed. Crítica: escrita en castellano antiguo y a día de hoy con las mejores explicaciones sobre el poema (temas, estructura, personajes, estudios lingüísticos, retóricos...).
  2. Ed. Cátedra: escrita en castellano antiguo, con prólogo y anotaciones de Colin Smith.
  3. Ed. Castalia, Odres Nuevos: para los que no se atrevan con la versión original del poema escrito en castellano antiguo, el filólogo y medievalista Francisco López Estrada realizó su propia versión en verso del poema en castellano actual, abriendo la lectura de esta importante obra a todos los lectores.
 
Y si además de lectores sois cinéfilos, o directamente no os atrae la lectura del poema, siempre podéis contar con la versión cinematográfica de la historia del Cid Campeador (1961, del director Anthony Mann, protagonizada por Charlton Heston como el Cid y Sofía Loren como su esposa Jimena. Advierto que la película no está integramente basada en el poema épico, sino que es una mezcla entre las crónicas históricas y la obra literaria, predominando la información de las crónicas.
 
 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Hace dos años, en la tarde de aquel día 14 de septiembre de 2011 para ser exactos, me encontraba haciendo detalladamente lo mismo que hago ahora. Me senté frente a mi ordenador y eché un vistazo atrás, oteé el paisaje que dejaba a mis espaldas y admiraba la belleza del camino que me quedaba por delante: Bachillerato. Hoy, de igual forma, sentada en este mismo butacón que dos años atrás me viera cargada de incertidumbre y expectativas de futuro, vuelvo a girar mi cabeza y descubro cuán maravillosa vida dejo atrás, a la vez que me sorprendo al mirar al frente y entender que más maravillosa será la que venga a partir de mañana: Universidad. Facultad. 
No puedo negar que no tenga miedo porque caería en la mentira y eso es algo de lo que desde pequeña me han prevenido e intentado alejar. Pero mi miedo se convierte en puras ganas de vivir estudiando lo que más me gusta, saber que he llegado a alcanzar lo que tanto ansiaba desde edad muy temprana, verme proyectándome como una filóloga que entrega su vida por la literatura que nos rodea y que tiene su base en la Antigüedad grecorromana. 
Un camino que me abre las puertas invitándome a sumergirme en el paraíso del logos y el conocimiento. Un camino que hace dos años sabría que llegaría, pero que se ha afianzado a medida que esta caminante ha ido andando por la bella senda del estudiante. Es así. Sabía que algún día entraría en el mundo de la filología, exactamente en el de la hispánica. Pero como dijera el poeta, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y es que ha sido andando por bachillerato como me he encontrado con mi verdadero ser, la cultura grecorromana, su literatura, sus lenguas. No hay lenguas muertas, sino cerebros aletargados. No hay un camino definido, sino el que se hace al andar. 
Ha sido la constancia y mis ganas de aprender las que me han hecho estar hoy aquí, pero también debo agradecer a todas las personas que han estado toda mi vida a mi lado. A mi familia, por hacerme elegir el camino correcto. A mis profesores de Santa Isabel y de San Isidoro, por confiar siempre en mí. A mis amigos, por apoyarme en mis proyectos. A mis compañeros de clase en bachillerato, hoy grandes amigos, con los que he vivido aventuras sin fin en los pasillos del instituto, saboreando la libertad de ser bachiller y la "divina opresión" de ser aún menor de edad.


                                       



Gracias a mi cole, a mi instituto, por haberme forjado moral e intelectualmente.




domingo, 10 de marzo de 2013

San Juan de la Cruz en el siglo XX

¿Cómo unir la literatura medieval con el estilo musical del siglo XX? En principio, parece totalmente imposible unir lo medieval con lo contemporáneo. Pero no es así. Han sido Estrella Morente y Michael Nymen los que han conseguido que estos dos estilos tan distintos y distanciados en el tiempo hayan creado una unidad tan actual que resulta sorprendente.
Música en réquiem de Michael Nyman, letra poética de San Juan de la Cruz y voz flamenca de Estrella Morente... dan como resultado esta maravillosa versión del poema "Le di a la caza alcance". Deleitaos...

http://www.youtube.com/watch?v=gfFARS8SML4

martes, 5 de marzo de 2013

El principio de mi 2013

 Hola queridos amigos. Pido perdón por no haber aparecido en tanto tiempo y por felicitaros ahora el nuevo año, pero no lo he empezado de la mejor manera. Hoy me atrevo a decir que es cierto eso de que el tiempo todo lo cura, y que la sonrisa vuelve a aflorar en los labios de toda mi familia, aunque sea con tristeza oculta, pero por algo se empieza. 
He escrito en estos tres meses tantas cosas... el cuerpo me lo pedía, así me desahogo. Aquí os dejo unos versos que escribí a final de aquel funesto mes. Es esto realmente lo que siento. Siguiendo el modelo de aquella cristiana inscripción "Mors mortem superavit", afirmo que esta vez superó al dolor. Quién sabe lo que se traga la tierra...

Fugó la vida de la Eterna Dama
tantas ocasiones como pudiera.
Y fugó aquella noche del dolor
pues la Eterna Reina mi flor marchita
al alcanzar se llevó.
Sueña, flor del consuelo,
que tu descansar espera.
Dolor, vencido has sido,
que por alcance de la Eterna Dama fuera.


31/1/2013

martes, 24 de julio de 2012

Granada y Cádiz, unidas allá por febrero...

Como ya dije en mi primera entrada al blog, soy una amante incondicional de Federico García Lorca. Amo su poesía, su música, su personalidad reflejada en sus obras, su ternura escribiendo, su amor a su tierra, mi tierra, nuestra tierra. Es algo que comencé a sentir desde pequeña, desde que mi madre me cantaba el Zorongo gitano escrito por este maravilloso poeta.
También he de decir que, para los que no me conozcan, la ciudad de Cádiz me apasiona, y soy seguidora de sus carnavales desde también muy pequeña. No sólo es una fiesta más. Febrero hace en Cádiz que la voz del pueblo sea oída a través de auténtica música y poesía de la mejor. Siempre admiraré a los que escriben estas letras, los que componen esta música y los que son capaces, una vez arriba en las tablas del Teatro Falla, de transmitir al público un cantidad inmensa de sentimientos a través de sus voces. Son auténticos artistas.
Uniendo Lorca y los carnavales gaditanos, oí hace tiempo un pasodoble de la comparsa "La Barraca", dedicado al poeta granadino. Aquí os dejo el vídeo, y más abajo la letra de este precioso pasodoble.  Os aconsejo que escuchéis mientras vais leyendo la letra. Espero que os guste.



"La luna gira en el cielo
sobre las tierras sin agua,
mataron a Federico,
mataron a Federico,
cinco de la madrugada.
Yo me subí a un pino verde
a ver si los divisaba,
el aire trajo la muerte
del poeta de Granada.
En el Café de Chinita,
entre Paquiro y Frascuelo
y mirando fijo al cielo
intentaba brindar por ti,
un muñeco, yo sólo soy un muñeco,
que ha dejado en su barraca
con cien años de recuerdo.
Por los teatros del mundo
entre romances y cantes
y entre aromas de canela
siguen tus bodas de sangre
sigue tu Bernarda Alba
y Marianita Pineda,
que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela
pero terminé llorando
con Rosita la soltera.
Preciosa tiró el pandero
y buscó sin descansar
a Antoñito el Camborio
para decirle al oído:
que se llevan al poeta,
que llevan a Federico,
para enterrarlo con sus poemas,
para su pluma borrar.
Verde que te quiero verde
verde viento, verde rama,
siempre sonarán los versos
del poeta de Granada
al que rompieron el alma
una oscura madrugada."

viernes, 29 de junio de 2012

Quiero creer que estoy volviendo...


Queridos seguidores de mi blog, antes de nada desearos un buen verano, felicitar a todo aquel estudiante que haya aprobado el curso, y a quien no decirle que no se venga abajo, que aún tiene una segunda oportunidad en septiembre y tres meses para preparárselo con tranquilidad y sin agobios.
Como venía diciendo, el verano ha comenzado. Parecía hace poco que estaba lejos y que nunca llegaría, pero como ese gran amigo que viene a darte la mano cuando más lo necesitas vuelve cada año para darte la relajación que buscas.
Como sabéis, además de un blog literario, estáis leyendo un rinconcito reservado para mis más profundos sentimientos, una entrada a mi corazón, la llave para conocerme mejor. Debo confesar que para mí no ha sido nada fácil superar este curso, no sólo en el ámbito académico, que ha sido intenso y muy constante, sino más que nada en el hecho de que mi vida ha dado un vuelco de ciento ochenta grados. Hoy ya no soy aquella niña que hace nueve meses se encontraba por vez primera perdida en un centro que no conocía, con miedo de lo que le depararía el futuro. Hoy ya no lo soy. Hoy soy la misma pero con más madurez, más conocimiento, más ganas de vivir experiencias nuevas, de disfrutar cada día. Hoy soy la misma pero con más amigos, aquellos que dejé atrás en el centro que me viera crecer durante trece años, a los que no puedo decirles más que GRACIAS, que los quiero y siempre los voy a querer, y otros nuevos, pero no menos importantes, porque ellos comenzaron como yo, perdidos ante una multitud de adolescentes, y son los que han hecho posible que este curso haya merecido la pena, son el gran regalo de mi primer paso por el IES San Isidoro.

Sin darme cuenta ha pasado ya un año, y qué año... no puedo destacar más que buenos momentos y premisas a su favor. Ha sido uno de los mejores cursos de mi vida, como dije antes difícil al principio, perdida, angustiada, pero finalmente satisfecha de haber dado un paso hacia delante, de mirar la vida con otros ojos, de entender el auténtico significado de la palabra estudiante.
Gracias a todos los que habéis hecho posible que hoy sea la que soy. Me despido de la única forma que me podría despedir, con unos versos del gran poeta Benedetti, de un poema que lleva por título el que le he asignado a esta entrada "Quiero creer que estoy volviendo..." porque realmente quiero creer que estoy volviendo a vivir todo lo que he vivido, pero vivirlo en mis recuerdos, donde nunca mueren, que ya el destino me tiene preparado un nuevo porvenir.

Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo

La vida, casualmente, tiene algo de aquel mito del Eterno Retorno que planteó Platón, pero siempre habrá algo que nos sorprenda, por muy catastrófica, sin sentido, circular y trágica que sea nuestra historia, por eso ...conozco este camino de memoria pero igual me sorprendo...


Os deseo un magnífico verano, amigos.


domingo, 20 de mayo de 2012

La leyenda de Hernán Román Cortázar

Sepan ustedes que mis palabras puras y limpias son, sin ánimo de ofender a alguien, en la medida de lo posible salidas de mi alma para contentar y satisfacer a vuestra merced. Así es como yo, viejo enamorado y sirviente de la literatura contemporánea castellana, me presente antes vos, antes de narraros esta historia que llegó a mis manos en un manuscrito, el cual dice así:

<<Me presento ante usted como Hernán Román Cortázar, natural de Tomares, hijo de Manuel Román y Carmen Cortázar. Nací en paupérrimas condiciones, tales en las que me crié y crecí. Mi infancia fue dura y, deseando no vivir de aquella forma toda mi vida, vine a buscar suerte a la capital sevillana. Aquí se encontraba mi querida hermana como novicia del Convento de Santa Inés, y, aunque no la viera a diario, el simple conocimiento de que ella se encontrara en la misma ciudad me hacía sentirme cerca de casa. Me alojé en un pequeño ático en ruinas, aunque sus vistas eran espléndidas, pues parecía que pudiera tocar la Giralda desde una pequeña ventana. Mi estancia en Sevilla se mal costeaba gracias a aquel avaro ollero, con casa en el judío barrio de Santa Cruz, que ofrecióme trabajo como su aprendiz. Gracias a que Dios quiso que me encontrara un día vagando por la ciudad, y temblando debido a la edad que tenía entonces, me dijo de buenas maneras que mi aspecto era sucio, desaliñado, y mi esqueleto se podía apreciar a largas distancias; pero le gusté, aún no me lo explico. Hoy le debo mucho, fue un gran maestro, y a su vez la persona que abrióme las puertas a Sevilla.
>>Los días iban pasando, y yo estaba cada vez más enamorado de esta ciudad. Mi maestro Gonzalo, que así se llamó en vida el viejo ollero, me llevaba, con torpes andares y apoyado en un pequeño palo de madera, a descubrir los rinconcitos de la maravillosa ciudad. Desde el bario de Santa Cruz hasta la Cava trianera. Me sentía afortunado de vivir, y sobre todo de hacerlo aquí. El viejo Gonzalo decíame al entrar en aquella Cava gitana: "recuerda, mozo, que lo que veas y oigas aquí no podrás disfrutarlo en ningún otro sitio, y tu corazón lo guardará para siempre". ¡Qué razón tenía!
>>Mi hermana me mantenía informado sobre todas las leyendas que llegaban a sus oídos de aquel antiguo convento, como la historia de su fundación por la recordada señora doña María Coronel. Yo, joven como era, superábame la incredulidad y aquellas leyendas se me quedaban en eso, en leyendas. Más tarde comprendí que acontecimientos de ese estilo solo pasan en Sevilla...
>>No llevaba un año viviendo en la ciudad cuando un domingo a mediodía llegó mi casero, ansioso, pidiéndome el pago del alquiler. Encontrábame yo con cara de recién despertado de un sueño placentero, aprovechando el día de fiesta que nos regaló el Señor, cuando a prisa y corriendo le pagué para seguir la cita con mi almohadón, pero el estado del casero llamó mi atención. Lo encontraba nervioso, con las pupilas dilatadas. Parecíame que el miedo ocupaba su alma aquella esplendorosa mañana. Le pregunté y sus palabras cayeron en mí como una pesada loza. Me explicó que todos los días 19 de marzo, a la hora en que el sol se esconde por el horizonte lejano, el mal caía sobre aquel edificio, y al día siguiente aparecía muerto uno de sus habitantes. Pensé que aquello sólo era una leyenda más, como aquellas que contábame mi hermana. Aunque el casero parecía realmente aterrado, y si decía que había muertos algo de razón llevaría. Y tanta razón llevaba, que todos los 20 de marzo que he vivido en esta casa, un muerto amanecía bajo nuestro techo. Yo, ante esta masacre anual, no me quedé parado y me dediqué a investigar. Pero, ¿qué iba a investigar? ¿Una muerte natural? Mi paciencia estaba llegando al límite. Pero un año, el año que le tocó al casero seguir el camino de Dios y subir a Su Reino, éste dejó un escrito la misma noche del 19 de marzo, en la que confesaba que sabía la verdad desde el principio: hacía años vivió allí un joven amante de la mujer de un hombre de aquel barrio, que en extrañas circunstancias desapareció la noche del 19 de marzo, y desde entonces, todos los años, la muerte visita este caserón y se lleva con ella alguna persona alojada en él. La causa que describía el casero era que el fantasma de aquel amante se presentaba señalando dónde se encontraba su cuerpo enterrado para que lo sacaran, y así su alma pudiera descansar en paz con Dios. El casero, extrañamente, conocía el lugar donde se hallaba el cuerpo de este joven, dejándolo señalado en aquella carta, la última escrita por su puño y letra. Aquel año me adelanté a los alguaciles y robé el sobre que dejara el casero sobre su escritorio, guardando silencio sobre su existencia.
>>Esta noche, 19 de marzo de 1687, quisiera decir adiós. Sí, soy consciente de que esta noche moriré. Todos los vecinos que se alojaban aquí desde que yo llegara, hace bastantes años ya, han ido dejando este mundo, sólo quedo yo. Mi conciencia está tranquila, por esto pido a los alguaciles que busquen en la capillita de Santa Lucía, en la Iglesia de Santa Ana, una vez hayan leído estas palabras. Allí se encuentra el cuerpo de este joven.>>

Una vez concluida la historia de Hernán Román Cortázar, mi persona pocas palabras puede decir. Sólo puedo explicar que este manuscrito, junto a la carta que el casero dejara la noche que murió y con tanto recelo guardó Hernán, llegó a mí de una extraña manera. Yo, en el mejor momento de mi vida, económica y literariamente hablando, mandé construir una casa ejemplar en un solar cercano al barrio de Santa Cruz, y entre los restos de la antigua casa que habitara aquel solar encontré el sobre con las cartas de Hernán y su casero. Creo que no fueron leídas por los alguaciles, pues la misma semana que murió Hernán fue destruido aquel caserón que tantas muertes causara, y en Sevilla no se ha sabido nada de ningún cuerpo encontrado en la Iglesia de Santa Ana, exactamente en la capilla de Santa Lucía. Hoy es 19 de marzo, mi primer mes de marzo en mi nueva casa. Se me antoja preguntarme qué ocurrirá esta noche, ¿seré yo el próximo?

Antonio Castillo López, dramaturgo y literario castellano.


lunes, 30 de abril de 2012

"La Metamorfosis", de Franz Kafka


¿En qué mundo vivimos...?

La vida la calificaría como un juego de realidad y apariencia. No sé si aquella clase de filosofía en la que mi profesor nos habló de Platón me ha afectado más de lo que debería y desde entonces miro el mundo más allá de lo que mis sentidos perciben. Lo que sí es seguro es que la lectura del libro “La Metamorfosis”, de Franz Kafka, me ha hecho reflexionar sobre esta eterna realidad y apariencia, además del comportamiento que tomamos los humanos antes “seres” distintos a nosotros. ¿Está en la naturaleza humana ser racista?

El racismo designa a la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros. Puesto que esta definición está completamente integrada en la sociedad actual se me antoja preguntar si realmente ese racismo está tan solo ligado hacia las razas. Bien es verdad que su propio nombre proviene de la palabra latina radia, que designaba a una casta o linaje específicos. Pero yo, a mi gusto, amplío el significado de esta palabra, o mejor dicho ideología, hacia todos aquellos casos discriminativos hacia personas que presenten alguna característica distinta a lo que se considera normal. ¿Pero a qué se le atribuye la palabra normalidad? El filósofo Protágoras decía “el hombre es la medida de todas las cosas”, y siguiendo esta idea puedo decir que nosotros mismos, los hombres, somos los que cambiamos esa medida del significado de normalidad en cada región y cultura del planeta.

La base de toda la filosofía es el asombro del hombre ante lo que le rodea. A mí, tanto como a aquellos primeros filósofos de la naturaleza, me ha asombrado en demasía que una clásica obra literaria haya sido la que me haya abierto los ojos para descubrir lo que me rodea, y gracias a ellos comenzar a plantearme más de una idea que desde hacía tiempo rondaban mi cabeza. El ejemplo que quiero tomar es la historia de esta obra, puesto que ella me ha ayudado a comprender de una forma más rápida y sencilla.

Decía que el término racismo me gusta extenderlo hasta aquellos casos de odio a las distintas características de las personas que nos rodean, no sólo a las razas. En el libro de “La Metamorfosis”, la hermana del protagonista, Gregorio Samsa, convertido una mañana en un insecto gigante, se muestra al principio de la historia de una forma amable y solidaria con su hermano, le lleva la comida y es la única en la casa que cuida de él. Pero se observa que nunca es capaz de mirarlo, puesto que se horroriza. ¿También nosotros nos horrorizamos de todo aquello diferente a nuestro reflejo en el espejo? Continúo: el sentimiento repulsivo de esta chica hacia su hermano sigue creciendo, hasta que se convierte en odio y convence a sus padres de no poder habitar en la misma casa junto a aquella bestia, pues no sería bueno para ellos. Menos mal que era su hermano. ¿También desarrollamos estos sentimientos hacia nuestro prójimo en nuestra tierra? Es aquí donde entra en juego los padres de Gregorio Samsa, cuya vida siempre ha tenido como base económica el trabajo, esfuerzo y amor de su hijo convertido en insecto. El padre, desde el momento en que su hijo se ha metamorfoseado, lo trata no ya como su hijo, sino como una de esas moscas que te molestan en tus tranquilas tardes de siesta, alegando que aquello ya no es Gregorio, sino un enorme insecto que no siente. 

La madre juega un papel importante: ama a su hijo ante todo, por encima de su nueva imagen, y desea su felicidad como hijo suyo que es. Pero la historia se desarrolla en un ambiente conflictivo, en el que esta mujer se ve sola en su familia ante este sentimiento, y finalmente la apariencia de su hijo consigue que cambie de ideas. ¿También nosotros nos dejamos influenciar por los pensamientos racistas de los demás?
Realidad y apariencia en un mundo donde nos dejamos llevar por los insectos que captan nuestros sentidos, ocultando todos los Gregorio Samsa que nos rodean. Racismo hacia todo aquello que tenga una mínima distinción de nuestra forma. ¿En qué mundo vivimos? Esta experiencia me ha hecho recapacitar de una manera que nunca nada ni nadie había conseguido que hiciera hasta ahora. Es verdad que en este mundo, aquellos que nos regalan la fertilidad de su tierra y la base de nuestra economía, son los más discriminados por nosotros, sus explotadores. Al igual que Gregorio Samsa, que mantiene la vida económica de su casa, muere por el maltrato físico y psicológico de su propia familia.

No sé si realmente las personas que oyeran esto estarían de acuerdo con mis ideales, pero siento cada vez más que la apariencia que nos regala nuestros sentidos y la discriminación o racismo, en la forma que me gusta definir, están ligadas de una manera que se integra en nuestra sociedad a gran velocidad.

Realmente, si tuviera que clasificar mis ideas como proyecto filosófico, lo relacionaría con la humanidad y su naturaleza, pues en este presente de crisis, no tan solo económica, no podría centrarme en otro ámbito que no fuera éste.

Las diferencias sensoriales son eternas, y nunca aprenderemos a valorar la realidad que se oculta tras la apariencia.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Epifanía

Jorge Guillén, considerado como el discípulo más directo de Juan Ramón Jiménez, es el poeta del optimismo cósmico. Su lema es: "El mundo está bien hecho". Y siguiendo este ideal encontramos un poema que viene como anillo al dedo para estas fechas tan señaladas. El poema muestra la realidad, oculta en la actualidad por un velo económico. Espero que recapacitéis un poco al leerlo...

Llegan al portal los Mayores,
Melchor, Gaspar y Baltasar.
Se inclinan con sus esplendores
y al Niño adoran sin cantar.

Dios no es rey ni parece rey,
Dios no es suntuoso ni rico.
Dios lleva en sí la humana grey
y todo su inmenso acerico.

El cielo estrellado gravita
sobre Belén, y ese portal
a todos los hombres da cita
por invitación fraternal.

Dios está de nueva manera,
y viene a la familia de obrero,
Sindicato de la madera.
El humilde es el verdadero.

Junto al borrico, junto al buey,
la criatura desvalida
dice en silencio: "No soy rey,
soy camino, verdad y vida".




miércoles, 23 de noviembre de 2011

La Sevilla que no vemos

Desde pequeña, al igual que a todos, mi familia imaginaba a cada momento qué sería al cabo de los años, a qué me dedicaría, qué me haría emocionarme, qué estudiaría y para qué.
El destino es sabio...
Una vez cumplidos los tres años, mis padres me matricularon en la antigua enseñanza preescolar del colegio Santa Isabel, que durante trece años fue consolidando la base de mi formación. Dicho colegio se encuentra actualmente en el centro de Sevilla, en mi barrio, una de las zonas más bonitas y con más encanto, para mi gusto, de toda la ciudad. Ya se sabe, "la sangre" tira.
Los años han pasado, y en mis recuerdos siguen aquellos caminos de la mano de mi abuelo, quien me llevaba al colegio. Pasábamos siempre por la misma calle, y hoy me he dado cuenta, volviendo a hacer ese camino, que desde pequeña mi destino estaba afianzado.
En ese camino se encuentra la calle Santa Paula, donde se encuentra el mismo convento de dicho nombre, y, justo enfrente, este edificio, que estoy segura os sonará:

Pues bien, la cosa no queda ahí. Mi abuelo siempre me hacía leer el azulejo que en su fachada se puede observar. Claro está, mi edad y mi reciente aprendizaje del arte de la lectura no me permitían entender lo que leía. A él no le importaba, quería que no olvidase aquél azulejo, y siempre me decía "esto es un privilegio que tenemos cerquita de casa". Nunca lo entendí...
Hasta ahora. Mi pasión por la literatura es obvia, y no sé qué pensar. Quizás mi abuelo forjó ese sentimiento literario en su nieta con las continuas explicaciones acerca de ese azulejo. Es una cuestión que aún sigue viva en mi. Y para que todos entendáis qué os digo, os acercaré el azulejo para que podáis leerlo:

"El príncipe de los ingenios españoles, MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA, imaginó que en esta casa, frontera de Santa Paula, moraron Isabela y sus padres, personajes de la novela ejemplar LA ESPAÑOLA INGLESA".

Actualmente estudio 1º de Bachillerato, y, al comenzar el curso, nuestra profesora de lengua y literatura nos informó sobre los libros que leeríamos a lo largo del año académico. Entre ellos, La Española Inglesa.

¿Son cosas del destino, que desde el principio me tenía asignado un futuro?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Recuerdos infantiles..

Como algunos ya sabéis, esta mañana, mis compañeros y yo hemos asistido a una conferencia de un poeta sevillano, nacido en pleno centro de nuestra hermosa ciudad, en un apartamento perteneciente al viejo palacio de Dueñas, en 1875. Seguro que os sonarán aquellos versos inciales: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero..."
Hoy nos ha tocado soñar y recordar. Creo que nadie ha podido evitar revivir en su interior los momentos más felices de su infancia, cada juego, cada sonrisa, cada abrazo de nuestra madre y cada hora sentados en aquellos pequeños bancos colegiales, mientras nos deleitábamos del recitar que hemos tenido la suerte de experimentar esta mañana.

Nuestros sueños nos remontaron a aquella primera vez que nuestro padre nos cogía en brazos y nos montaba en el caballito más bonito de todo el tiovivo...

"Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera...
Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas                                                
sobre un corcel colorado
en una noche de fiesta.
En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.
¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

Y... cómo no revivir este preciado recuerdo. Un ambiente soñador nos ha envuelto a todos, y con su dulce abrazo volvieron a nuestra imaginación aquellos seis cursos llenos de juegos y recreos, clases de matemáticas y caligrafías como deberes. Cada uno de esos minutos permanecen archivados en lo más profundo de nuestro corazón...

"Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
"mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón".
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales".

Y como nos quiso transmitir el poeta, Antonio Machado, somos lo que hemos vivido, no dejemos atrás nuestros recuerdos y orígenes, y aprovechemos el presente, pues "las cosas bien hechas valen más que el hacerlas".

miércoles, 14 de septiembre de 2011

ODA A LA VIDA, Pablo Neruda

Como es tradición al finalizar el año en diciembre, las personas nos hacemos propósitos para el nuevo año a estrenar a primeros de enero. Ciertamente, a mi parecer, el año no empieza en este frío mes; esos días prefiero dejarlos para recuperar el ritmo de vida tras una quincena de fiestas y celebraciones navideñas. Mi nuevo año empieza hoy. Mi "nueva vida" nace esta tarde. Mis propósitos son planteados en este mismo momento, y llevados a cabo a partir de mañana. Espero que entendáis estas palabras. Es por esto que animo a todos a empezar esta nueva vida dejando atrás preocupaciones, sentimientos oscuros y momentos de malos augurios, dando paso a la felicidad y a un nuevo curso que, espero con toda sinceridad, sea del agrado de todas las personas que forman parte de mi vida, deseándoles mis mayores deseos para esta "nueva vida" que está a punto de arrancar de su casilla de salida.

"La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta, 
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobre
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.

Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.

No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.

Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.

Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en el racimo.

El que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos."

miércoles, 7 de septiembre de 2011

No hay árbol recio ni consistente sino aquél que el viento azota con frecuencia.

Lucio Anneo Séneca (filósofo, político, orador y escritor romano).

martes, 14 de junio de 2011

CÓMO SOY

Describirse a uno mismo es difícil; conocer nuestro interior y reconocerlo aún más.
La vida, los acontecimientos, los distintos momentos que se dan lugar en ella nos van formando, moldean nuestro interior como si de un trozo de plastilina se tratara. Nos hacen ser una persona.
En mi vida todavía faltan muchos momentos para ayudarme a terminar de formarme, pero en dieciséis años han pasado suficientes cosas para que el inicio de mi formación esté completamente terminada y definida. En dieciséis años he conseguido llegar a ser una joven chiquilla que aprende de sus actos, de los que algunos, en más de una ocasión, se ha arrepentido y, con ello, ha aprendido la palabra perdón. Yo soy cada momento de risa en el que el tiempo no existía, se paraba, y un dolor de mandíbula te hacía poner los pies en la tierra y bajar de ese mundo en el que tantas veces te has encontrado flotando. Soy esa canción de cuna que sonaba cada noche hace catorce o trece años, la mano que me arropaba no sólo al quedarme dormida, sino en cada momento de mi vida, enseñándome a ser dulce y a saber apreciar el cariño que me regalan. También soy trece años, todos los días, en el mismo sitio, aprendiendo matemáticas y cantando en Navidad en aquel teatro repleto de gente, aquel sitio donde he aprendido tantas cosas en los libros, y donde lo más importante me lo han enseñado esas personas que me reñían y me castigaban sin recreo, y hoy les doy las gracias por ello, porque eso me enseñó a reflexionar. Yo soy una amistad guardada en el corazón, que no se pierde, que no se borra, que siempre quedará guardada.
Yo soy una niña, aún pequeña, juguetona, traviesa, a la que todavía le quedan muchos años para hacerse mayor y aprender, al final de mi vida, que todo terminó, que conseguí convertirme en una persona.
Soy viajes, recuerdos imborrables, memorias escritas, fotografías olvidadas, películas archivadas, libros leídos, palabras que se han ido con el paso del tiempo. Yo soy luces de faroles en una noche apagada, andando por aquella ciudad con olor a manzanilla y sabor a poesía que me enseñó a soñar, olvidando los temores y sacando de mí todo miedo existente. Aprendí de todos los veranos vividos, cada uno distinto, cada uno especial, que con el calor de agosto reconocí en mi interior el sentimiento del cariño con ese niño pequeño que, todavía hoy, me sigue sacando una sonrisa con cada palabra que sale de su boca.
Y uniendo todo esto conseguí  ser lo que soy hoy, junto con la música, las imágenes, los recuerdos y las sonrisas y miradas que he recibido y me quedan por recibir aún, y así terminar de hacerme una persona, que es la meta de mi vida.

lunes, 6 de junio de 2011

LA CASA DE BERNARDA ALBA, drama de mujeres en los pueblos de España

"En ocho años que dure el luto, no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta de que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo."

"Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! ¡A callar he dicho! Las lágrimas cuando estés sola. Nos hundiremos todas en un mar de luto. Ella, la hija menor de Bernarda Alba ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? Silencio, silencio he dicho. ¡Silencio!"


martes, 19 de abril de 2011

Federico García Lorca y el final de su vida

Hace pocos días comencé a releerme el libro de poemas "Poeta en Nueva York". El principio de esta obra, exactamente el tercer poema, llamó especialmente mi atención con unos versos en los que el poeta parece que conociera y quisiera expresar su trágico destino siete años antes de su muerte. Ahí os dejo la última estrofa del poema, donde se encuentran los versos que tanto me impresionaron.

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias.
Abrieron los toneles y los armarios.
Destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.


¿Qué opináis al respecto?

jueves, 31 de marzo de 2011

LAS CLASES DE ESPAÑOLES SEGÚN PÍO BAROJA

Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.

Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo:

“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:

1) los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber;
7) los que viven gracias a que los demás no saben." 

Unamuno y Benito Pérez Galdós aplaudieron a Baroja. Sobre todo por el último punto, el que dice “los que viven gracias a que los demás no saben”. Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.

Realmente impresionante Baroja.

miércoles, 23 de marzo de 2011

CUARESMA EN SEVILLA

Quiero hijo mío, decirte hoy
cómo Dios en Sevilla es.
Dios es Jesús, Hijo y Padre
y hay que tratarlo con fe.
Es tristeza y es consuelo.
Es el lirio y el clavel.
Es el dolor y la alegría.
Es fuente que alivia la sed.
Es el sol que nos alumbra.
Es aurora al amanecer.
Es un barrio que camina
tras las huellas de sus pies,
cruzando toda Sevilla
y toda Sevilla tras Él.

Querubines que de blanco
todo candor y encanto
van con palmas y velitas
acompañan la Borriquita
haciendo en Sevilla entrada
costero a costero en Campana.
Y es Jesús Sacramentado
por Sol, el Domingo de Ramos,
que la fiesta del cordero
se celebra en los Terceros.
Y el Huerto de los Olivos,
aquél que en Feria se asienta,
llena la tarde de brillo,
de tambores y cornetas,
esperando al cortejo
que por Orfila se acerca.
Vienen a prenderle, Judas
por Santiago le besa.
Preso y maniatado es Jesús.
Pedro, con ellos se enfrenta.
Jesús, le para al instante,
que ha de cumplirse la ofrenda.
Cautivo y Abandonado
en el Tiro le contemplan.
Y antes que el gallo cante
será negado por Feria.
En San Lorenzo, ante Anás,
truena una mano en ofensa,
y allá en San Juan de la Palma
Herodes lo desprecia,
que quiere que sea por TRiana
donde Caifás le dé condena.
Pero es en la Calzada,
después que azotado fuera
a orillas del Guadalquivir,
cuando Pilatos lo presenta.
En Resolana hay lectura
de una injusta sentencia.
Y en águila le coronan,
espinas, golpes le asestan,
por manto clámide roja,
sufre escarnio y mofas aviesas.
Y es entre verdes naranjos,
cuando el azahar despierta
presagio de su victoria
de albo color pureza,
donde sayones le cargan
tristezas de pena eterna.
Y Jesús la cruz abraza,
de aquella forma incierta,
con un rubor de silencio,
con un mimo que atormenta,
que en la oscuridad de la noche
por compañera la acepta.
En San Lorenzo, no hay clamor,
sólo lucen las estrellas,
sólo el silencio en la plaza,
larga se hace la espera.
La brisa se arremolina.
La noche se hace misterio.
La flor sueña en primavera.
La calle se abre a los cielos.
La plaza entera se entrega.
¡Por Dios!, ¡por Dios!, ¡hijo mío!
¡Qué larga se hace la espera!
Que es el mismo Dios, aquel
que no conoce fronteras,
quien baja todos los años
hasta Sevilla... y pasea.

Y aunque sea Poderoso
las fuerzas le flaquean,
que dicen que fue por San Roque
donde la cruz le aligeran,
cuando aquél hombre bueno,
antes que a las mujeres viera,
cargó con dolor y pena
el travesaño de muerte
de aquella injusta condena.
Tres veces fueron sus caídas,
por San Vicente la primera,
en la Costanilla o en Triana
dicen que fue la tercera.
Y al llegar a la laguna,
el monte de la calavera,
despojado de la ropa
le lloró Sevilla entera.
Así, desnudo y llorando,
sentado en divina peña,
va pidiendo a Dios Padre
que pase este río de Penas.
Y en San Pablo le crucifican,
en un Viernes de trsiteza,
entre aquellos dos ladrones
mientras Magdalena reza.
Sevilla se hace consuelo
y para su agonía presta
Amor la noche y el naranjo
que en el Museo se hacen poetas.
Y por San Martín, Longino,
le da lanzada certera
que su Sagrado costado
con saña y dolor atraviesa.

Y un ángel mandó Dios Padre
a buscar agua a la tierra,
y buscó en manantiales
hallando las fontanas secas.
Y buscó en el río grande
que baña la ciudad bella.
Y buscó entre las nubes
de la dulce primavera.
Y buscó en altas montañas
otrora de nieve llenas.
Y buscó en los palacios
de opulentas y ricas cenas.
Y buscó en los infiernos
que apagar el fuego pudiera.
Y buscó en casa pobre
no encontrándola en ella.
Y buscó dentro del alma
hallando falsas promesas.
Y sólo pudo encontrarla
en aquella herida abierta
de mi Cristo de las Aguas
que tanto amor despierta.

Cuando viene Cristo muerto,
viene con paso de seda,
lo traen de lirio y mimo
y al entrar en el Arenal
por el Arco del Postigo,
una Madre Carretera
que viene llorando a grito,
busca sábana y escalera
por Caridad en el Baratillo,
y vuelve acunarlo Piedad,
entre sus brazos de madre,
cantando nanas de penas,
con una locura que espanta,
que se fue la primavera
entre sus manos blancas.
Esencia que al aire vuela,
llevando al cielo la gracia,
de esas manos que consuelan,
que son palomas al alba.

Las espadañas funestas,
repiten con negros sones,
entre torres y azoteas,
que un cortejo de muerte
en San Andrés hace espera.
Es un teorema silente,
que en la tarde se hace pena,
acompañando a una madre,
Bendita flor de azucena,
que transida de tormento
padece amarga pena.

Qué sola te has "quedao",
qué dolor más grande llevas.
Tú, que eres luz que ilumina.
Tú, que eres lunita nueva.
Tú, que eres gracia divina.
Tú, que eres madrecita buena.
¡Dime, "Soleá"!
¡Dónde guardas Tú las penas!

Si la noche se hizo oscura
luz de vida la serena
allá por Santa Marina
al alba de blancas sendas,
con silentes nazarenos,
como rosarios de promesas,
que cruzan la madrugada
anunciando a las tinieblas
que Cristo resucitado
el que a la muerte venciera
va repartiendo la gloria
que a todos nos prometiera.